La primera consulta con un abogado suele ser breve, y de lo que se hable ahí depende buena parte de lo que venga después. Llegar preparado mejora mucho el resultado: permite un diagnóstico más preciso y evita reuniones de ida y vuelta para completar información.
Esta guía sirve para cualquier estudio, no solo para el nuestro.
Qué llevar
Siempre
- DNI.
- Una cronología escrita de lo que pasó: fechas, personas involucradas, qué se dijo y qué se hizo. Una hoja alcanza, y ordena la conversación como ninguna otra cosa.
- Toda la documentación relacionada, aunque no sepa si sirve. Es preferible que sobre.
- Los plazos que conozca: cuándo lo notificaron, cuándo vence algo, cuándo ocurrió el hecho.
Según el tema
Accidente de tránsito. Denuncia policial, datos y póliza del otro conductor, historia clínica y estudios, fotos del lugar y de los vehículos, comprobantes de gastos, presupuesto de reparación, datos de testigos.
Laboral. Recibos de sueldo (los últimos doce), telegramas intercambiados, contrato si existe, constancia de AFIP/ARCA de aportes, mensajes con el empleador, nombres de compañeros que puedan declarar.
Familia. Partida de matrimonio, partidas de nacimiento de los hijos, escrituras y títulos de los bienes, recibos de sueldo de ambos, convenios previos, capturas de mensajes relevantes.
Amparo de salud. Prescripción del médico tratante, historia clínica y estudios, CUD si corresponde, credencial y recibos de la prepaga u obra social, constancia del pedido y del rechazo, presupuestos.
Penal. La citación o cédula recibida, cualquier constancia de la causa, documentación de arraigo (domicilio, trabajo, familia a cargo), datos de testigos favorables.
Civil / inmuebles. Boleto o escritura, comprobantes de pago, cartas documento, informe de dominio, fotos del inmueble, contrato de locación si lo hay.
Comercial. Estatuto y actas, balances, contratos, facturas y remitos, cheques o pagarés, intercambio de correos.
Qué preguntar
Estas son las preguntas que todo cliente debería hacer, y que un abogado serio responde sin incomodarse:
- ¿Mi caso es viable? Y si no lo es, por qué.
- ¿Cuáles son los puntos débiles? Si le dicen que no hay ninguno, desconfíe.
- ¿Qué escenarios hay? El mejor, el más probable y el peor.
- ¿Cuánto puede demorar cada etapa?
- ¿Qué prueba hace falta y quién la consigue?
- ¿Cuánto cuesta? Honorarios, tasa de justicia, peritos, gastos. Y quién los adelanta.
- ¿Qué pasa si perdemos? ¿Me condenan en costas? ¿Cuánto puede representar eso?
- ¿Conviene negociar en lugar de litigar?
- ¿Quién va a llevar mi caso concretamente, y cómo lo contacto?
- ¿Cada cuánto voy a tener novedades?
Sobre los honorarios
Es el tema que más incomoda preguntar y el que más problemas genera después. Conviene despejarlo en la primera reunión.
Las modalidades habituales:
Honorarios pactados. Una suma acordada por el trabajo, en general en cuotas o por etapas.
Pacto de cuota litis. Un porcentaje de lo que efectivamente se obtenga. Es la modalidad típica en accidentes y en reclamos laborales de trabajadores. Tiene topes legales y debe constar por escrito.
Honorarios regulados. Los que fija el juez al finalizar el proceso, conforme a las escalas arancelarias. Pueden estar a cargo de la parte vencida.
Abono mensual. Para empresas con consultas frecuentes.
Pida siempre el acuerdo por escrito, con detalle de qué incluye, qué gastos quedan afuera y qué pasa si el caso se resuelve por acuerdo antes de la sentencia.
Señales de alerta
Después de muchos años en esto, hay actitudes que anticipan problemas:
- Le garantizan que van a ganar. Nadie puede garantizar un resultado judicial. Quien lo hace, o no sabe o no está siendo sincero.
- Le dan un monto exacto antes de ver la documentación.
- No quieren firmar nada sobre honorarios.
- Le piden dinero en efectivo sin recibo.
- Le apuran la decisión. Un caso serio admite que usted lo piense y consulte otra opinión.
- No le explican o responden con tecnicismos cuando usted pregunta algo simple.
Qué esperar de la primera reunión
Una consulta bien hecha termina con usted sabiendo cuatro cosas:
- Qué le pasa jurídicamente, explicado en términos comprensibles.
- Qué se puede hacer, con sus alternativas.
- Cuánto cuesta y cuánto tarda, con rangos realistas.
- Cuál es el próximo paso concreto y quién lo da.
Si sale de la reunión sin esas cuatro respuestas, pida una segunda opinión.
Una nota sobre la confidencialidad
Todo lo que le cuenta a un abogado está amparado por el secreto profesional, incluso si después no lo contrata. Puede hablar con franqueza, y conviene que lo haga: los datos que el cliente oculta por vergüenza o por miedo son, casi siempre, los que después aparecen en el expediente presentados por la otra parte.
Un abogado puede trabajar con una situación difícil. Con lo que no puede trabajar es con una sorpresa.
En nuestro estudio la primera consulta es sin cargo y puede hacerse presencialmente, por videollamada o por WhatsApp. Escríbanos contándonos brevemente su situación y coordinamos.