Después de un choque, casi nadie está en condiciones de pensar con claridad. Hay nervios, dolor, discusión en la calle y una sensación de urgencia por resolverlo rápido. Y justamente en esas primeras horas se toman las decisiones que después determinan si la víctima cobra una indemnización completa, una migaja o nada.
Esta guía resume lo que hay que hacer, en orden, y los errores que más veces vemos en el estudio.
1. Priorice la salud, y hágalo constar
Lo primero es la atención médica. Llame al SAME (107) o al 911 si hay heridos.
Y aunque se sienta bien, vaya a una guardia el mismo día. Hay lesiones —esguinces cervicales, traumatismos de cráneo leves, contusiones internas— que no duelen hasta doce o veinticuatro horas después. Si su primera consulta médica es una semana más tarde, la aseguradora sostendrá que el daño no tiene relación con el accidente, y en muchos expedientes ese argumento prospera.
La historia clínica del día del hecho es, en la práctica, la piedra fundamental del reclamo.
2. Llame al 911 y pida la constancia policial
La intervención policial deja registro del hecho: fecha, hora, lugar, vehículos, conductores y, si hay lesionados, la derivación al hospital.
Esa constancia después se convierte en la actuación que se pide como prueba. Sin ella todo se vuelve más difícil de acreditar, especialmente si el otro conductor cambia su versión.
3. Fotografíe todo, antes de mover los vehículos
Con el celular, en dos minutos, saque:
- La posición final de los vehículos, desde varios ángulos y a cierta distancia.
- Los daños de ambos vehículos, de cerca.
- Las patentes de todos los involucrados.
- La calle: señalización, semáforos, sentido de circulación, estado del asfalto, marcas de frenado.
- Sus lesiones visibles.
Después grabe un audio contándose a usted mismo qué pasó, mientras lo tiene fresco. Sirve más de lo que parece: en dos años, cuando le tomen declaración, no va a recordar los detalles.
4. Tome los datos del otro conductor
Nombre completo, DNI, teléfono, domicilio, compañía de seguros y número de póliza, y datos del titular del vehículo si no es el conductor.
Saque una foto del carnet, de la cédula verde y de la tarjeta del seguro. Es más rápido y más confiable que anotar.
5. Identifique testigos
Este es el paso que casi todos saltean y el que más vale.
Un testigo neutral —un peatón, el kiosquero de la esquina, el conductor que venía atrás— puede definir la responsabilidad. Pídale nombre y teléfono. En treinta segundos. Después no lo encuentra nunca más.
Mire también si hay cámaras: de seguridad municipal, de comercios, de edificios. Las imágenes suelen sobrescribirse en cuestión de días o semanas, así que hay que pedirlas rápido y, si es necesario, mediante un oficio judicial urgente.
6. Denuncie el siniestro a su seguro
Dentro de los 3 días, conforme a la Ley de Seguros. Hágalo aunque la culpa haya sido del otro: usted tiene obligaciones contractuales con su aseguradora, independientemente de a quién le corresponda pagar.
7. Guarde absolutamente todos los comprobantes
Remedios, consultas, kinesiología, resonancias, traslados en taxi o remis, días que no pudo trabajar, presupuestos de reparación del vehículo, alquiler de un auto de reemplazo.
Un cuaderno o una carpeta en el celular alcanza. Cada comprobante es un rubro que se reclama.
8. No abandone el tratamiento
Es el error que más caro sale. La persona empieza a sentirse mejor, deja la kinesiología por la mitad y dos años después la pericia detecta una secuela permanente que ya no se puede vincular tan claramente al hecho, porque el tratamiento quedó trunco.
El expediente médico es lo que sostiene el porcentaje de incapacidad, y ese porcentaje es lo que determina la parte más grande de la indemnización. Cuando la discusión médica es compleja, un informe pericial médico independiente preparado con anticipación cambia sustancialmente la posición de la víctima frente al perito de la aseguradora.
9. No firme nada de la aseguradora del responsable
Las compañías llaman rápido, son amables y ofrecen "cerrar el tema hoy mismo". Esa oferta viene con un recibo que dice pago total, único y cancelatorio, y esa firma extingue el reclamo para siempre.
Si después aparece una secuela permanente, no hay vuelta atrás.
Nunca firme sin que un abogado revise la propuesta. Es gratis pedir una opinión y puede significar una diferencia de varios ceros.
10. Consulte a un abogado en la primera semana
No por urgencia formal —el reclamo prescribe a los 3 años—, sino porque la prueba se degrada rápido: las cámaras se borran, los testigos desaparecen, los vehículos se reparan.
En la primera consulta, que en nuestro estudio es sin cargo, se define si el reclamo es viable, qué rubros corresponden y qué documentación hay que salir a buscar ya mismo.
Los cinco errores más caros
- No hacer la denuncia policial. Convierte todo en la palabra de uno contra la del otro.
- No consultar al médico el mismo día. Regala el argumento del nexo causal.
- Aceptar la primera oferta. Casi siempre está muy por debajo de lo que corresponde.
- Abandonar el tratamiento. Baja el porcentaje de incapacidad y con él, la indemnización.
- Dejar pasar el tiempo. Sin prueba, hasta el mejor caso se cae.
Si sufrió un accidente en CABA o en el Gran Buenos Aires, puede escribirnos por WhatsApp y le decimos en la misma conversación si el reclamo tiene sustento. La consulta inicial es sin cargo.